La
fertilizacion in vitro fue llevada a la práctica por primera vez en 1978, lo que la convierte en la técnica
madre entre los tratamientos de fertilizacion asistida. Desde entonces, cientos de miles de bebés saludables
han nacido gracias a su implementación.
Sus creadores se basaron en la observación de que para lograr un embarazo no es suficiente que los óvulos de
la mujer y los espermatozoides del hombre sean normales, sino que además es fundamental que estén dadas
las condiciones para que se produzca con normalidad la unión entre ambos. Esta unión es, justamente, lo
que se conoce como fertilizacion. Muchas veces los embarazos no llegan a concretarse por una obstrucción
de las trompas de Falopio u otras fallas que dificultan o impiden esta parte del proceso.
La
fertilizacion in vitro consiste en hacer que el óvulo y el espermatozoide se unan fuera del cuerpo de la
mujer, en condiciones ideales de laboratorio que permiten un óptimo seguimiento del proceso. Alrededor del
día 14 del ciclo menstrual, se recolecta uno o más óvulos y se los coloca en un recipiente de vidrio
(vitro, en latín) junto con una cantidad suficiente de espermatozoides que se desplazan nadando por sus
propios medios, exactamente de la misma forma en que lo harían en condiciones naturales. De esta manera, cada
uno de los óvulos tratados queda en condiciones de ser penetrado por un espermatozoide. El resultado de estas
uniones es uno o más embriones que serán transferidos a la cavidad uterina por medio de un catéter, en un
procedimiento sencillo e incruento.
Gracias a esta técnica, algunas parejas que tienen muy baja probabilidad de lograr un embarazo espontáneo
(no mayor al 1%, en muchos casos) aumentan sus expectativas de éxito hasta alcanzar un 25% de probabilidad
de embarazo por cada intento. Esto las pone en coincidencia con los índices de embarazo natural de quienes
no tienen problemas reproductivos, los cuales se ubican entre el 20% y el 30% por cada intento. Las probabilidades
de éxito son acumulativas, de manera que en un tratamiento de
fertilizacion in vitro constituido por
cuatro intentos sucesivos, puede alcanzarse una tasa de embarazo superior al 70%.
Los factores que más influyen en la variación de la tasa de embarazo son la edad de la mujer, la calidad
de los óvulos recolectados, la calidad espermática, el origen de la infertilidad y el número de embriones transferidos.