Cirugía Bariatrica: la experiencia de Jose Petrocelli de Santa Fe
“Era una picardía…todavía soy muy joven”
Jose Petrocelli tiene 40 años. Vive en Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina. Esta casado y tiene 2 hijos. Trabaja en una planta fabril. Cuando se caso, a los 22 años de edad, pesaba 78 kilos. A los 39 pesaba 125 kilos. ¿Cómo llego a ese estado? Eso lo van a entender después leer su propio relato.
A simple vista cuesta creer o imaginarse que alguna vez fue obeso o que es un “exgordo”, como le dicen sus dos hijos. Pero lo fue, y en aquel entonces sabia que tenia que hacer algo al respecto, antes de que la obesidad le trajera problemas más serios de salud.
Cuando tomo la decisión de operarse estaba por cumplir 40 años, por eso nos dice, y con mucha razón: “no hacer algo al respecto…era una picardía”.
¿Somos lo que comemos?
“No era un tema psicológico. Había hablado con psicólogos y todo. Era un tema de que…tenia hambre”. Jose lo explica porque sabe que en muchos casos la obesidad se da a raíz de ciertas enfermedades psiquiatricas, como por ejemplo, la bulimia y los cuadros ansiosos: “No tuve nunca, gracias a Dios, ataques de ansiedad. No comía fuera de tiempo. No me levantaba a la madrugada para ir a la heladera”. El gran problema de Jose fue cuando lo cambiaron de puesto en la planta fabril donde trabaja: “Mientras trabaje en la planta estuve bien. Después me pusieron atrás de un escritorio y mi vida cambio mucho. Pasaba 12 horas en la oficina y empecé a tener una rutina mas sedentaria”.
“Asi como estaba no tenia ganas de hacer nada”
El estilo de vida de Jose cambio estrepitosamente y no solo repercutió en su actividad sino también en la calidad de su alimentación: “Con mi actividad laboral comía mucho a la noche. Me comía un plato de ravioles y lo acompañaba con un licuado o un plato de sopa. Me podía comer tres milanesas con los ojos cerrados”.
Al principio puede suceder que no nos demos cuenta del daño que nos estamos haciendo, pero llega un momento en el que el cuerpo nos dice basta, ya no nos responde, todas las actividades nos empiezan a resultar dificultosas: “Me molestaban mucho las plantas de los pies y las rodillas. Me estaba trayendo muchos problemas: caminar, subir, bajar. Subía 1 piso y medio y ya estaba como loco. Así como estaba no tenia ganas de hacer nada”.
Los obstáculos no solo los pone nuestro propio cuerpo, a veces la sociedad misma nos juega en contra: “Me costaba mucho encontrar ropa”. Hoy en día es difícil encontrar negocios de ropa que fabriquen talles grandes. Las marcas fabrican en talles de un standard muy chico: “Todo me quedaba apretado, justo e incomodo. Tenia que hacer amoldar los trajes, las camisas y los pantalones a mi medida. Siempre tenia un problema”.
¿O somos lo que decidimos?
En casos de extremo sobre peso, las personas ya no controlan su propio cuerpo. Llega un momento en el que las personas se vuelven esclavos de su cuerpo. Las dietas y los tratamientos para bajar de peso ya no generan cambios, y el constante fracaso en los regimenes no hace mas que incrementar la falta de autoestima y motivación que necesitan para recuperar su salud física y mental: “Fui a homeópatas, a nutricionistas, a gordos anónimos. Y no. Bajaba 10 kilos y subía 12. Hice todo, hasta que llego un momento en el que me sostenía con pastillas y bajaba 10 kilos y repuntaba 14”.
A Jose, como a muchos otros obesos, le costaba encontrar una solución en los métodos tradicionales, y sabia que hasta ahora a pesar de los problemas que le traía para moverse, la obesidad no le había mostrado su lado mas peligroso, el lado de las complicaciones medicas, el de las internaciones por falta de aire, la hipertensión o la diabetes. Jose sabia que no era demasiado tarde, todavía podía cambiar su vida: “Después de los 40 años sabia que iban a surgir complicaciones. Quería prevenir todo el tema de los triglicéridos, el colesterol”.
Jose estaba pesando 125 kilos cuando finalmente se dio cuenta que era hora de cambiar el rumbo de su vida: “En julio del año pasado un amigo, que se había echo la operación, me dijo que analizara el tema de la operación, que la tuviese en cuenta, que sabia que era algo que me iba a convenir, me dijo convencido: ¡vos tenés que hacerte esto!”.
Jose siguió los consejos de su amigo y fue al consultorio del Dr. Eduardo Alberto Babor, el especialista en Cirugía Bariatrica de Plenitas: “Me dijo todos los pro y las contras de la operación como para desestimarme y ver si aun así seguía convencido de lo que quería hacer. Después de la primera y la segunda consulta vio que aun estaba decidido, que era alg o que yo ya lo había analizado, lo había pensado”.
Jose no tenía ningún problema que le impidiera hacerse la operación. Tenia indicación medica, tenía el índice de masa corporal y no tenia ninguna complicación medica. Finalmente el 9 de Enero de este año se opero: “No tenia temor. Yo ya conocía todos los riesgos. Lo había analizado y sabia que era lo que me tenia que hacer”.
El lunes entro al quirófano y el viernes de esa misma semana le dieron el alta: “Ese viernes a la noche fuimos a comer con mi señora al Spinetto”. El Spinetto es un famoso restaurante de Buenos Aires, y cuenta Jose: “Me tome la mitad del vaso de licuado y ya no podia meter mas nada”.
Despues de su paso por Plenitas Jose nos contó que volvió manejando el mismo hasta Santa Fe: “Una vez que volví a Rosario retome mi vida laboral con total normalidad”.
Jose sigue trabajando en la misma planta fabril, su vida en cierta forma podríamos decir que es la misma. Pero cambio el modo en el que el se siente con esa vida, en su manera de disfrutar las cosas de todas los días: “Ahora todas las semanas voy a jugar a la pelota, me muevo mas, tengo otro tipo de actividad. Me puedo manejar mas cómodamente”.
“La gente que me rodea no puede creer los cambios. Un año después hay gente que no me reconoce, gente que no me vio en toda esta transición. Me dicen ¿Sos vos? ¡No puede ser!”
“A mi me gustan mucho los viajes y las travesias. Ahora me siento mucho mas comodo, estoy mucho mas agil. Ahora me subo a mi camioneta con los ojos cerrados, antes me costaba mucho.”
Jose no dejo de ser el Jose de siempre , disfruta de sus viajes y tambien disfruta de la comida: “No me privo de nada. Como realmente lo que me gusta, hasta la comida picante”.
Su vida siguió adelante con total normalidad y en cuanto a los controles médicos dice: “hace dos meses fui a visitar al Dr. Babor y me dijo: si te tengo que decir algo…seguí haciendo lo que estas haciendo”.
Jose hizo un cambio significativo en la calidad de vida. Reajusto sus rutinas laborales y alimenticias para controlar que no le hagan daño a su salud: “Ahora si tengo que ir a trabajar en algún horario nocturno, ceno antes de salir, o me llevo algo para picar a la noche o en el camino”.
Por supuesto que Jose todavía deja lugar para darse esos gustos placenteros de todos los días: “a la noche siempre como algo dulce y soy la envidia de mi mujer porque me dice ¡vos porque te podes dar esos gustos!”
Este es el relato de Jose. No me atrevo a decir que lo que somos es lo que comemos o lo que hacemos, pero si puedo decir que nuestras decisiones cumplen un rol muy importante en nuestra vida, cambian el rumbo de nuestras acciones y nos alejan, como diria Jose, de cometer muchas “picardias” de las que despues nos podemos llegar a arrepentir, picardias que no solo ponen en juego nuestra forma de sentirnos con nosotros mismos sino que son un riesgo para nuestra propia vida.